Expertos confirman deterioro del 70% en los corales del norte de Quintana Roo, además de la aparición de una nueva y rara enfermedad

Por: Sergio Salazar

ACUSTIK NOTICIAS

Puerto Morelos, Quintana Roo.- Del 2003 a la fecha ha muerto el 50% de los corales que originalmente habitaban las costas del corredor Cancún-Tulum, debido principalmente a la contaminación del agua, el calentamiento y la acidificación de los océanos.

Un tema trascendental teniendo en cuenta los riesgos a los que nos enfrentamos como raza humana por el calentamiento global y por la eventual desaparición de los arrecifes, a los que según especialistas les quedan no más de 20 años de vida, consecuencia de enfermedades, incremento en la temperatura de mar y catástrofes naturales, provocando una pérdida de su estructura y funciones.

En este sentido, María del Carmen García, Doctora en Ciencias en Ecología y Desarrollo Sustentable por la Universidad Nacional Autónoma de México, precisó en entrevista que el arrecife, un sistema que se ha formado por millones de años con organismos vivos y cuya función principal es ser una barrera ante huracanes, vientos y tormentas; enfrenta además graves daños, especialmente en el norte de Quintana Roo:

“Desgraciadamente sí tiene un deterioro muy grande, en algunas partes de más del 70 por ciento, digamos que en promedio en el norte lo tenemos deteriorado entre 60 y 70 por ciento, ¿y esto cómo lo hemos medido? -y ya ha sido a través de manera reciente- Nosotros nos metemos al mar y medidos a través de diferentes indicadores su estado de salud, uno de ellos es la cobertura de coral vivo; es decir, el coral es el formador principal de los arrecifes coralinos y cuando está vivo tiene una coloración y eso es lo que nosotros medimos: la cobertura”.

La bióloga con estudios de postgrado en la misma Facultad de Ciencias de la UNAM, relató que para que haya coral se requieren aguas puras y estériles, y lo que hemos hecho a través del desarrollo de Cancún es tratar nuestras aguas vertiéndoles nutrientes, que facilitan el crecimiento de algas que a la postre compiten con el arrecife, llegando actualmente a un punto conocido como “cambio de fase”, que es cuando las algas están reemplazando al coral:

“El coral tenemos dos formas que son los blandos y los duros pero los duros son los que forman esta barrera, los estructurales, es decir, como la obra negra, tenemos todos estos corales que muchas veces son ramificados como nuestro cuerno de alce que está en la norma 059 que lo conocemos los científicos como ‘acropora palmata’, y este coral ha sido dañado por enfermedades, porque se murieron los erizos en los ochentas, los erizos los limpiaban de las algas, por la sobrepesca pero principalmente por estos nutrientes; entonces, pensamos que la edad que le queda a los arrecifes es de 15 a 20 años”.

Indicó que al vivir los quintanarroenses de este arrecife, donde pescamos y llevamos las actividades turísticas recreativas, gracias a sus increíbles paisajes de sol y playa, no podemos

desvincularnos de nuestra responsabilidad en su cuidado, especialmente ahora que padece una nueva y rara enfermedad.

En su experiencia en Áreas Naturales Protegidas, la ex subdirectora de Contoy, y ex directora de Banco Chinchorro, expuso que actualmente existen procesos de erosión tan fuertes que ya no hay playa en muchas áreas costeras del norte de Quintana Roo, lo que también tiene que ver también con la dinámica de la playa, que aparece y desaparece de manera natural; además de que se cometieron errores en el desarrollo de la zona:

“Hemos construido erróneamente en estos sitios que tienen movimiento, es como el pantano movedizo, entonces por un error lo hicimos así, y además hemos rellenado el humedal, hemos destruido la selva y todo está conectado, entonces a medida que vamos haciendo esto, se deteriora el arrecife”.

Finalmente, la especialista indicó que tenemos que ser más creativos con los métodos de construcción y tratar de no impactar el arrecife, además de cambiar nuestro comportamiento al respecto y sacrificar un poco nuestra vida de comodidad y dejar de usar bloqueador, como medida personal, además privilegiar la vida del arrecife, parar el impacto y reducirlo en la medida de lo posible para que estas actividades puedan seguir muchos años más. Esto, mediante un diálogo entre gobierno, iniciativa privada y expertos en la búsqueda de preservar las bellezas naturales del estado y la fuente de empleo de cientos de miles de quintanarroenses.

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