Los beneficios de escuchar y practicar la música van más allá de solamente cambiar nuestro estado de ánimo, y se adentran en los terrenos de la salud y el desarrollo del cerebro

Por: Sergio Salazar / ACUSTIK NOTICIAS

Cancún, Quintana Roo.- “Sin música la vida sería un error”, aseguró Friedrich Nietzsche, filósofo, poeta y músico alemán, considerado uno de los pensadores contemporáneos más influyentes del siglo XIX; al respecto de la profesión de músico, que celebra su Día Internacional este 22 de noviembre, en conmemoración a Santa Cecilia, noble romana convertida al cristianismo y martirizada por su fe, que en el año 1594 fue nombrada patrona de la música por el Papa Gregorio XIII por haber demostrado una atracción irresistible hacia los acordes melodiosos de los instrumentos.

Y si bien la carrera en la música suele ser satisfactoria, no todo es miel sobre hojuelas en relación con la profesión de músico en México, que cada vez lleva menos público a los espectáculos. Durante el 2018, el 58.1% del total de la población de 18 y más años de edad declaró que asistió a algún evento cultural, una proporción menor en comparación con el 64% reportado en la primera edición del Módulo Sobre Eventos Culturales Seleccionados (Modecult) en 2016.

Además, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi, en México, de cada 100 músicos 81 están ocupados en el sector de los hogares de manera informal, y ganan en promedio apenas 86 pesos por hora trabajada. Además, 95% no tienen acceso a instituciones de salud como prestación laboral.

Pero a pesar de las vicisitudes, ¿qué significa la música para alguien que ha dedicado su vida a ella? El Mtro. Mario Monroy, director de Orquesta y titular de “Afinemos México”, indicó que la música ha estado en su vida mucho antes de nacer, hace casi 55 años. Formado en una familia musical, de madre coreógrafa y cantante, abuela productora y cantante, y tío director de orquesta; a partir de los 5 años y medio empezó a tocar el órgano, lo que le dio grandes satisfacciones:

“Para mí la música es mi vida, es mi profesión. Nací músico, me hice músico, me realicé como músico, creo que me voy a morir como músico, evidentemente. Creo que la satisfacción más grande es poder hacer lo que me gusta, vivir de lo que me gusta y es el idioma universal que no necesita una traducción para poder realizarla, y evidentemente, para que la gente la pueda entender. No hay nada que explicar, simplemente se siente, simplemente se disfruta totalmente”.

Por su parte, Laura Chuc, soprano y maestra de canto, explica su significado general:

“Híjole, es una pregunta inmensa. Para mí la música es una herramienta o es un vehículo para descubrir, para desarrollar, para resaltar nuestros valores humanos. La música nos conecta a través de los sonidos ordenados a nuestra propia divinidad”.

La soprano originaria de Chetumal, y Licenciada en Canto por la Escuela Superior de Música del INBA, explica que la música es capaz de cambiar nuestro estado de ánimo, al entrar a nuestro cerebro y crear conexiones neuronales, modificando nuestro ritmo cardiaco y respiración, además de la química cerebral. Una herramienta tan poderosa que ha sido tanto de expansión espiritual como de crecimiento humano, así como de control y de sometimiento.

No obstante, la música también posee bondades psicológicas y sociales, precisó el Mtro. Monroy, egresado en Musicología y Dirección de Orquesta de la Escuela Nacional, hoy Facultad de Música de México:

“Es para mí muy importante que cualquier persona con las habilidades o sin las habilidades la practique te desarrolla una conciencia diferente de ver la vida una manera distinta de poder estar en este valle a veces de de problemas con la música como tu aliada. No es para que te hagas músico, no es para que te hagas profesionista de la música, no, que la disfrutes, que la practiques, que puedas tener un desarrollo social muy diferente gracias a la música. El rey de una fiesta, el que todo mundo quiera jalarte para que puedan tocar, cantar, disfrutar, creo que es algo bastante importante”.

Y es que los beneficios de la música van mucho más allá de solamente amenizar una fiesta o un espectáculo. Sus bondades profundizan en los terrenos de la salud y a nivel cerebral, añade el director de orquesta.

Entre estos beneficios, se ha comprobado que practicar música aumenta el cociente intelectual, estimula la memoria, mejora la concentración y la calidad del sueño. Bondades por las que la música tendría que impartirse como materia obligatoria en las escuelas, pues tocar un instrumento o cantar desarrolla el lenguaje y la zona cerebral donde se rige la matemática espacial, además que genera y desarrolla la creatividad.

Sin embargo, hay que tener cuidado con el tipo de música que decidimos escuchar, pues puede darse un efecto totalmente negativo, subraya la maestra Chuc, quien fuera docente de la Escuela Superior de Música impartiendo la clase de canto, y quien desde enero de 2006 radica en la ciudad de Cancún, donde es coordinadora del Centro de Expresión Musical “Vivaldi” en el cual imparte clases de perfeccionamiento vocal:

“Pienso por ejemplo que la música comercial actual en este sentido es muy peligrosa porque finalmente somos lo que escuchamos. Así como somos lo que vemos o lo que comemos, lo que bebemos, también somos lo que oímos y la propuesta musical comercial es de muy mala factura, entonces, cuando nos exponemos todo el tiempo a un estímulo tan malo de música, pues inconscientemente vamos llenado de basura nuestro cerebro”.

Vaya entonces una felicitación extensa a todos los músicos en su día, y por ser los principales productores de la banda sonora de nuestras vidas.

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